Hace rato que no les comparto ninguno de mis testimonios y reflexiones. Pero hoy me urgió poner en “pausa” mi hiperactivo vivir, para compartirles algo que espero hable a sus mentes y corazones.
Ayer para variar terminé en el hospital, nada grave, un virus estomacal producto de algo que comí, y mientras me medicaban para el dolor, observaba una familia en una camilla cercana.
Una jovencita de entre 14 a 16 años junto a sus padres. Ella al parecer se comió algo que también le hizo mal, estaba junto a su madre y su padre. Una familia anglosajona. El padre desde que llegó no paró de reprocharla, y decirle cosas tan negativas y en un momento en que ella se sentía muy mal, al punto de hacerla llorar junto a su madre que aguantaban la “descarga”. Si se preguntan cómo lo supe, sino hablo inglés, pues una cosa es que no hable y no pueda traducir toda una charla, pero a veces logro entender de lo que se trata el asunto (por lo cual también puedo ir al cine jaja) y obvio mi esposo me confirmó lo que yo entendía.
